domingo, noviembre 23, 2008



Más que una cara bonita


Por Manuel Vázquez



Sin dudas, algunas cosas han cambiado ligeramente desde que dejamos las cavernas hace milenios y, en los tiempo modernos, por ejemplo, suele ocurrir que el calibre intelectual de una persona prevalezca sobre el físico a la hora de seleccionar con quien se desea “pasar”, desde una hora, hasta toda la vida.

Pero a pesar de ello, el animal que llevamos dentro puede imponerse con frecuencia y, sin darnos cuenta, toda vez que la ropa permita imaginar lo que hay debajo, los cuerpos con mayor grado de simetría física suelen atraer con más intensidad al sexo opuesto.

En ese aspecto, Adonis le saca ventaja a Quasimodo.

Con anterioridad, diversos estudios habían mostrado inequívocamente como los rostros mas simétricos son considerados por los observadores como los más bellos, pero la relación entre la simetría corporal y los niveles de atracción ha permanecido hasta ahora poco clara.

Razones evolutivas

Aunque no existen estimaciones “cuantitativas” sobre el valor intrínseco de un cuerpo “más dotado”, desde hace siglo y medio se conoce como la selección natural favorece a los individuos con constituciones mejor adaptadas a su entorno, el cual modula tanto las dimensiones como la forma del físico.

No obstante, la relación precisa entre fenotipo y calidad genética subyacente permanece algo elusiva. Sin embargo, los investigadores suelen asociar la presencia de una mayor simetría corporal con la calidad genotípica.

De hecho, la teoría evolucionaria predice que un cuerpo asimétrico puede estar originado por enfermedades o por un entorno que supera las capacidades físicas naturales de una persona.

De esa manera un sujeto con cierta asimetría corporal puede verse desde ese punto de vista como una mala opción para perpetuar la especie.

Adicionalmente, se supone que las características sexuales secundarias pronunciadas son manifestaciones de genotipos más resistentes a los patógenos.

De ser cierta esa hipótesis, es de esperarse que ciertas “geometrías corporales” sean más atractivas para el sexo opuesto, preferencia que puede evaluarse experimentalmente.

Por ello, el profesor William Brown y colaboradores, de la Universidad de Brunel, Gran Bretaña, crearon imágenes virtuales tridimensionales de 77 sujetos de ambos sexos.

Tras mostrárselas a un grupo de voluntarios –hombres y mujeres- se evidenció como las mujeres se sentían más atraídas por las figuras que, con elevados niveles de simetría, presentaban los rasgos masculinos mas pronunciados: hombros anchos, cintura estrecha, pechos pequeños, mayor estatura…

Por su parte, los hombres escogieron a “compañeras virtuales” con pechos mas voluminosos, cintura estrecha asociada a caderas mas anchas…

Al publicar sus resultados en PNAS (Proceedings of the Nacional Academy of Sciences), Brown explicó como estos coinciden con la idea de que las proporciones y forma del cuerpo son señales “enviadas” al sexo opuesto como indicador de buena salud reproductiva, es decir, de cuan bueno(a) es alguien como compañero(a) para procrear.

Más aun, dado que muchas asimetrías corporales son demasiado sutiles para ser apreciadas de un vistazo, la evolución se las ha arreglado para hacer deseables otros atributos secundarios como hombros anchos en hombres y caderas curvilíneas en mujeres.

Incluso, agrega, estudios previos (realizados por él) han evidenciado como los jóvenes con cuerpos mas simétricos, características sexuales mas pronunciadas, y con movimientos mas armónicos en el baile, suelen ser los preferidos por las muchachas.

Hasta ahí todo está bien y coincide con las teorías biológicas evolucionarias aceptadas por la comunidad científica. Pero, por suerte las cosas son más complejas, y el Hombre no es sólo bestia. Hay factores muy poderosos que modulan y controlan muchos instintos básicos: la moral, la cultura.

A fin de cuentas, desde hace mucho el avance de las civilizaciones poco tiene que ver con las dotes físicas de sus integrantes, sino con las mentales. Y en ese sentido la selección cultural que privilegie el cerebro sobre el músculo sin dudas prevalecerá…


Fuente: Prensa Latina

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