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sábado, junio 27, 2009


ÑUKE MAPU PUKE WEYCHAFE
(guerreros de la madre tierra)


Día Nacional contra la Tortura


por Paulina Acevedo Menanteau


Hoy se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura, instituido por Naciones Unidas en 1997. Y ayer, en un anuncio inesperado pero del todo valorable, el gobierno informó a través de su ministra vocera, Carolina Tohá, que “de aquí en adelante” decretará el 26 de junio como el Día Nacional contra la Tortura y que enviará al Congreso un proyecto de ley para adecuar la tipificación de este delito en nuestro ordenamiento interno (art. 150 A del Código Penal). Ya que según explicó, “Esto obedece a las recomendaciones que hizo el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, para ajustar lo que dice nuestra legislación en esta materia a lo planteando en el Tratado Internacional contra la Tortura".


La ministra se refiere a la Convención Contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de Naciones Unidas y a las recomendaciones que en mayo recién pasado le hizo al Estado chileno el Comité contra la Tortura de dicho organismo internacional, tras examinar el quinto informe periódico del gobierno dando cuenta de sus avances en la implementación plena de la Convención.

Respecto de las violaciones cometidas durante la dictadura, el Comité pidió también reabrir la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, y derogar la disposición que establece secreto por 50 años a la información Valech sobre la práctica de la tortura durante la dictadura de Pinochet y respecto de las identidades de los perpetradores. Recomendación que se une a la formulada ya en marzo de 2007, por el Comité de Derechos Humanos de la ONU, pidiendo traslado de toda la documentación a los tribunales de justicia.

En cuanto a la situación actual, la mayor preocupación del Comité es frente a los múltiples casos denunciados en contra de agentes policiales que pueden constituir actos de tortura, en especial actuaciones abusivas “contra integrantes de pueblos indígenas, en particular, contra miembros del pueblo mapuche”. Por lo mismo pide se efectúen investigaciones “efectivas y transparentes” y “se enjuicien y sancionen a los funcionarios de la policía que cometan este tipo de actos”.

Otro de los puntos sensibles es la ausencia de una institucionalidad independiente de derechos humanos en Chile, donde no existe siquiera la figura del defensor del pueblo y el Instituto de Derechos Humanos que se proyecta, tiene serias deficiencias.


Si bien es cierto que un número importante de estas recomendaciones encuentran su freno o piedra de tope en el Congreso, ellas, en si mismas, son lo suficientemente contundentes y categóricas como para alentar un debate público intenso, que logre forzar estos procesos. Pero que no se ha hecho.

Pues hasta el momento los gobiernos de Concertación han mantenido una actitud timorata a la hora de enfrentar, de manera decidida, los resabios de la dictadura y a quiénes protagonizaron y protagonizan prácticas de tortura. Pasando de la “justicia en la medida de lo posible”, acuñada durante el gobierno de Aylwin, a la política de los “acuerdos” y de los “consensos”, primero con los militares y posteriormente con los partidos políticos.

Es de esperar que el procesamiento ayer del autor material del asesinato de Matías Catrileo, que constituye tortura en democracia, sea augurio del principio de un cambio. Sino, de nosotros depende exigirlo, para que el crimen y la tortura Nunca Más en Chile continúen instalados como una política de estado.

Fuente: El Ciudadano
Imagen: Matías Catrileo y Alex Lemun, mártires del pueblo mapuche.

jueves, diciembre 11, 2008



60 años de derechos humanos, sólo en la declaración


Por Rubén Kotler


El 10 de diciembre se cumple un nuevo aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos que la Asamblea General de Naciones Unidas diera al mundo como guía práctica sobre aquellos derechos fundamentales que los Estados debían respetar. Cuando en 1948 la Asamblea de Naciones Unidas lanza al mundo la Declaración Universal, la Segunda Guerra Mundial y los crímenes del nazismo habían supuesto un espanto al que nadie quería volver. Sin embargo en 60 años de existencia, la Declaración de los Derechos Humanos ha sido sólo eso, una declaración. Los Estados firmantes de esta declaración y otros pactos y tratados de derechos fundamentales no han dejado de violarlos, en dictadura o en democracia. Quizás Susan George tenía razón cuando afirmó que “el capitalismo no es compatible con los derechos humanos”. En 60 años de historia, la declaración fue lanzada a un mundo que se ha erigido bajo el predominio del capitalismo. Guerras, genocidios, hambre, desocupación, han sido entonces algunas de las ignominias que ha vivido una humanidad alejada de la Declaración del 10 de diciembre de 1948.



Un balance completo sobre los últimos 60 años en materia de derechos humanos es imposible, sobre todo porque éstos, no se han dejado de vulnerar en ningún país del globo. La sanción de la Declaración en todo caso supuso una guía de cómo proteger al ser humano en aquellos países firmantes de los acuerdos internacionales. Sin embargo, los mismos países tratantes han vulnerado una y otra vez los derechos humanos de sus ciudadanos. Guerras, genocidios, hambrunas, falta de salud, hogar, empleo y educación, falta de agua potable, entre otros males, han hecho que la Declaración de los derechos humanos, sancionada el 10 de diciembre de 1948, sea solo eso, una declaración. Una declamación sobre qué hacer. Un mero sinsentido. En la realidad los Estados firmantes de la declaración han hecho poco y nada por procurar establecer un sistema en el que el eje central sean los derechos humanos, no solo las libertades civiles y políticas, sino también aquellos derechos sociales, económicos y culturales que hacen que los seres humanos podamos gozar de la vida y no sufrir por ella.



Pero a la par de la sanción de la Declaración Universal, se ha desarrollado en el mundo occidental un sistema de explotación incompatible con los derechos humanos. El capitalismo, hoy en crisis, ha sido el sistema motor de un mundo occidental más preocupado por las ganancias que por los seres humanos. Vulnerar cualquier derecho vale con tal de conseguir más y más ganancias. Al capitalismo poco y nada le importa el ser humano. El ser del capitalismo es la acumulación y por lo tanto valen como medio las guerras, las invasiones, los genocidios, las torturas, las cárceles secretas y el empobrecimiento de miles de poblaciones. Si el panorama post II Guerra Mundial era desalentador, hoy el contexto es desolador. Por citar solo algunos conflictos en los que los derechos humanos permanecen ausentes mencionamos a las guerras en Medio Oriente, allí donde Estados Unidos y sus aliados han invadido so pretexto de instalar las libertades civiles y políticas, como en el caso de Irak y Afganistán; Israel viola a menudo los derechos humanos cuando asesina a los palestinos en los territorios que les pertenecen, cuando bloquea sus fronteras y no les permite el acceso a los servicios más esenciales, cuando tortura a los palestinos presos, muchos de los cuales se encuentran sin el debido proceso; las cárceles secretas, la ignominia de Guantánamo, los vuelos de la CIA, el expolio en el tercer mundo, son solo algunas de las violaciones sistemáticas de los llamados países del primer mundo para con los territorios del tercer mundo; la desnutrición y la muerte prematura de niños por causas evitables son tal vez los íconos más evidentes de las violaciones de los derechos humanos en un mundo en el que la distribución de la riqueza es completamente desigual. Capitalismo y derechos humanos no son compatibles. Debemos darle el brazo a torcer a Susan George y pensar que mientras el capitalismo viva la carta de Naciones Unidas sancionada hace 60 años no será más que una declaración, letra muerta sobre papel mojado.



Cuando se discute la crisis del capitalismo y se piensa en refundar instituciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional se debería pensar en refundar el orden internacional en su conjunto, pensar en una globalización humana, que piense en las personas y en una Organización de Naciones que de verdad tenga el peso suficiente para hacer cumplir la declaración de derechos humanos proclama en 1948. Se necesita cambiar todo el orden internacional imperante para poder comenzar a pensar en que los derechos humanos puedan ser algo más que una declaración. En este sentido mientras no se busque poner fin al capitalismo y su ambición acumulativa, los derechos humanos seguirán estando ausentes en los Estados firmantes de los tratados. De nada valen ya las declamaciones y las declaraciones cuando leemos en los informes que casi 1000 millones de personas están desnutridas, o que un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable. De nada vale la libertad de los seres humanos para transitar libremente si la inmigración es estigmatizada, atacada y vilipendiada en los países donde dicen respetar los derechos humanos. Aquí la hipocresía europea que celebra los 60 años de la declaración y es uno de los principales continentes donde los derechos humanos no pasan de ser una mera declamación, tanto al interior de sus fronteras como en sus vínculos con los llamados países del tercer mundo.



Concluyendo, no caben dudas que hoy la humanidad no tiene nada que celebrar. Tener una guía que nos obligue a pensar en los derechos humanos es altamente positivo, pero de nada sirve si tales derechos no son respetados. No existe un solo país en el globo que respete la totalidad de estos derechos, y no puede existir simplemente porque como ya he afirmado, el capitalismo que hoy nos gobierna como modo de producción es incompatible con los derechos humanos. Por lo tanto, si queremos pensar en que la utopía de vivir en un mundo donde todos podamos gozar de los plenos derechos fundamentales es posible, debemos organizarnos para transformar el mundo, sus instituciones, sus Estados y en definitiva reemplazar el modelo de globalización que se nos ha impuesto después de la Segunda Guerra Mundial. De lo contrario seguiremos evocando aniversarios de la declaración de los derechos humanos como quien celebra el cumpleaños de un personaje de fantasía. La humanidad reclama el cambio urgente. El camino es arduo y será penoso. Pero el destino del mundo lo necesita. La urgencia es aquí y ahora. El resto solo declaración.




Fuente: Aporrea.org

domingo, diciembre 07, 2008




CONTRA EL OLVIDO


Por Juan Gelman


El poeta Juan Gelman reclama que se esclarezcan y se juzguen los crímenes de las dictaduras en un foro internacional sobre memoria histórica.


La voz de Juan Gelman parece a punto de romperse tras cada palabra. Sin embargo no se quiebra. Renace una y otra vez de su agonía con un efecto bumerán: rompe en mil pedazos a quienes le escuchan. Romper la amnesia o la indiferencia frente al pasado cuando éste aún tiene cuentas pendientes. Como en Argentina, el país donde el premio Cervantes nació en 1930 y donde asesinaron y desaparecieron a su hijo Marcelo y a su nuera Claudia.


Nadie como un poeta para describir el dolor, nadie como un periodista para relatar hechos, nadie como una víctima para estremecer. Gelman es las tres cosas: uno de los mejores poetas de América Latina, un periodista de larga trayectoria y un padre que buscó desesperadamente los restos de su hijo y su nuera, dos de los 30.000 seres evaporados en el silencio que dejó tras de sí la última dictadura argentina. Nadie más apropiado que Juan Gelman para inaugurar ayer en Salamanca el I Encuentro Internacional de Centros de la Memoria Histórica, promovido por el Ministerio de Cultura, con un alegato contra "los comisarios del olvido".


"Soy padre de un hijo de 20 años, secuestrado, torturado, asesinado en 1976". "Soy suegro de su esposa, secuestrada cuando tenía 19 años, trasladada de Buenos Aires a Montevideo encinta de ocho meses y medio y asesinada por la dictadura militar uruguaya dos meses después de dar a luz". "Soy abuelo de una nieta de la que me robaron sus primeros 23 años de vida". Con la voz de quien ha sido malherido una y otra vez, esa que parece siempre a punto de romperse, confesó que, a pesar del tiempo transcurrido desde las desapariciones y de haber recuperado los restos de su hijo, sigue sin tocar el final del duelo. No llegará mientras no encuentre a los que faltan. Ni se sepa toda la verdad sobre lo ocurrido. Ni lo ocurrido se siente ante la justicia. "El infierno no termina cuando se cierran las puertas del campo de concentración y las luces se apagan: hace un cuarto de siglo que cesó el infierno en la Argentina y centenares de miles de personas viven esa segunda parte del infierno que crepita en la memoria", proclamó.


Afirmaba Adolfo Bioy Casares, al que citó el poeta, que en su país el olvido corre más ligero que la historia. "Pero no sólo en la Argentina. Desaparecen los dictadores de la escena y aparecen inmediatamente los organizadores de olvido", lamentó Gelman. Entre esos guardianes del olvido en Argentina, el poeta aludió a los militares que mantienen un pacto de silencio, a los policías que facilitan la huida de represores o queman archivos, a la jerarquía de la Iglesia católica que custodia "muy prolijos archivos" que ayudarían a rescatar restos de desaparecidos, a representantes judiciales que "encajonan procesos" y a sectores que, por acción u omisión, "fueron cómplices de la matanza y callan lo que saben".


Baste el ejemplo de España para comprobar las dificultades por desempolvar las páginas más atroces de la historia en cada país. También el ministro de Cultura, César Antonio Molina, defendió la memoria en la misma Universidad donde Unamuno defendió la inteligencia frente a Millán Astray: "Hemos escrito demasiadas veces nuestra historia en el agua y en la arena, pero la historia necesita descifrarse y conocerse para aprender de ella".


Los diques ante el pasado son recurrentes. Y antiquísimos, como ilustró Juan Gelman al contar que en el siglo V antes de Cristo en Atenas se prohibió por decreto recordar la derrota militar ante Esparta. Cada ciudadano fue obligado a pronunciar el juramento: "No recordaré las desgracias". Contra la falsificación o el silencio histórico, Gelman alabó el valor de archivos que "contribuyen a deshacer las artimañas de los asesinos de la memoria". Y reclamó que los archivos se abran a la sociedad para que "la barbarie no se repita". Para que tipos como Klaus Barbie, ex jefe de la Gestapo en Lyon (Francia), no se reencarnen en nuevos ejemplos. En 1987, el periodista Gelman asistió al proceso contra este nazi, apodado El Carnicero. Una de sus víctimas le echó en cara sus crímenes, a lo que Barbie replicó: "Yo no me acuerdo de nada. Si se acuerdan ustedes, el problema es de ustedes". "Efectivamente", concluyó Gelman, "recordar, denunciar y exigir el castigo de crímenes contra la humanidad es un problema nuestro".


Fuente: El País


domingo, noviembre 30, 2008




TELETÓN V/S DERECHOS HUMANOS


Por Alejandro Hernández


La Salud y la Rehabilitación de los niños, en especial de quienes tienen algún tipo o grado de discapacidad, es un Derecho Humano el cual ha sido consagrado a nivel internacional y por tanto constituye un deber del Estado.


Así lo avala la Convención Internacional por los Derechos Humanos de las personas con Discapacidad, el Primer Tratado de Derechos Humanos del siglo XXI, firmado por Chile en marzo de 2007 en la ONU de Nueva York y aprobado por el Senado de la República de Chile en julio del presente año.


En diciembre de 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, el primer tratado de derechos humanos del siglo XXI. En su preámbulo, la Convención reitera su convicción de que la familia es la unidad colectiva natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a recibir protección de ésta y del Estado.


Declara además que las personas con discapacidad y sus familiares, deben recibir la protección y la asistencia necesarias para que las familias puedan contribuir a que las personas con discapacidad gocen de sus derechos plenamente y en igualdad de condiciones.


Las cifras y la realidad coinciden en que la situación social de discriminación y pobreza que afecta a más de 2 millones y medio de personas con discapacidad en Chile, afecta gravemente también a los niños.


Por esto resulta inaceptable que en pleno año 2008 aun se endose esta responsabilidad de la salud de los niños al mundo de la farándula o al sector privado, una responsabilidad que le compete al Estado, a los ministerios y más específicamente al Ministerio de Salud.


El negocio de las empresas tras la ineficacia del Estado.


El éxito continuo de la Teletón tiene su origen en una falla profunda del Estado en un tema en que merece tener un protagonismo central: Un trato digno y efectivo para los discapacitados, que les permita mejorar sus estándares de vida e incorporarse a todas las instancias de nuestra sociedad. Esto en países como Italia, Francia, Alemania, Brasil y Cuba es reconocido como un derecho y no como un favor.


¿Cómo opera la campaña?. ¿Qué ganan las empresas que realizan sus donativos en pantalla?. Publicidad no pagada, descuento de impuestos por donaciones, diferenciación de marca frente a sus competidores, exposición de su producto estrella en paletas que cuelgan en la vía pública.


Cientos de spot de televisión exhibidos en canales nacionales e internacionales (por señal de cable) durante dos meses antes de las llamadas "27 horas de amor" que dura el evento y en las que participan los principales "rostros" televisivos, de los cuatro principales canales de señal abierta. Por cierto varios medios especulan con las ganancias abultadas que recibirían animadores y conductores.


Las empresas a su vez, ganan difusión en todas las radioemisoras y principales medios de prensa y revistas de circulación nacional a cambio de algunos pesos de donativo. La campaña representa "un evento" que deja abultadas ganancias, una excelente oportunidad de negocio para las empresas, quienes luchan duramente por lograr que su marca participe de esta maratón del marketing. Los que menos ganan: Los niños discapacitados que aparecen como ciudadanos de segunda clase.


viernes, octubre 31, 2008




Carta de Chicha Mariani


Fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo


Querida nieta:

Soy tu abuela "Chicha" Chorobik de Mariani, te busco desde el momento en que Etchecolatz, Camps y su tropa mataron a tu madre y te secuestraron de tu hogar en la calle 30 nº 1134 de La PLata, República Argentina. Era el 24 de noviembre de 1976 y tenías 3 meses de edad. Desde ese momento con tu padre buscamos hasta que a él también lo asesinaron.

A pesar de que trataron de convencerme de que habías muerto en la balacera, yo sabía que estabas viva. Hoy está comprobado que sobreviviste y estás en poder de alguien. Ya tienes 31 años y tu número de documento probablemente sea cercano al 25.476.305 con el que te anotamos. Yo quisiera pedirte que busques fotos de cuando eras bebé y las compares con las que acompañan este texto.

Quiero contarte que tu abuelo paterno se dedicó a la música y yo a las artes plásticas; que tus abuelos maternos se dedicaron a las ciencias, que tu mamá amaba la literatura y tu papá era licenciado en economía. Ambos tenían un gran sentido de la solidaridad y compromiso con la sociedad. Algo de todo esto tendrás en tus inclinaciones de vida porque, a pesar de que hayas sido criada en un hogar distinto, uno guarda internamente los genes de sus antepasados. Seguramente hay muchas preguntas sin respuesta que aletean en tu interior.

A mis más de 80 años mi aspiración es abrazarte y reconocerme en tu mirada, me gustaría que vinieras hacia mí para que esta larga búsqueda se concretara en el mayor anhelo que me mantiene en pie, el que nos encontremos.

Clara Anahí, mientras te espero seguiré buscándote.

Te abraza, tu abuela "Chicha Mariani"

domingo, octubre 05, 2008




A 20 años del plebiscito
CHILE AUN TIENE UNA AGENDA DE DERECHOS HUMANOS PENDIENTE

El domingo 5 de octubre se conmemoran veinte años del plebiscito realizado en Chile, donde el 56 por ciento de las personas inscritas en los registros electorales votó por el "No", en rechazo a la continuidad de Augusto Pinochet en el poder, tras casi 15 años de gobierno militar. Este resultado permitió que en marzo de 1990, Patricio Aylwin se alzara como el primer presidente democrático de la transición. El retorno a la democracia sembró las esperanzas que los futuros gobiernos democráticos protegieran y promovieran los Derechos Humanos.

Después de 20 años desde el inicio de la recuperación democrática, es necesario movilizar iniciativas en la promoción y protección amplia de los Derechos Humanos; pues persisten las desigualdades, existe una baja considerable en la participación política, y han salido a la luz las problemáticas relacionadas con las reivindicaciones de los pueblos indígenas, los derechos de las personas gay, lesbianas, bisexuales y transgéneros, y la violencia de la que son objeto mujeres, adolescentes y niñas.

Es por esto que las organizaciones y movimientos que adhieren a la Agenda de Derechos Humanos para el Bicentenario, exigen a las autoridades que se apliquen los 47 puntos que contiene este documento, para que de esta forma Chile llegue a ser un país respetuoso y promotor de los derechos humanos.

La Agenda de Derechos Humanos para el Bicentenario propone medidas concretas, factibles y realizables para el 2010 que comprenden los temas aun pendientes como son, entre otros: la persistente impunidad de las graves violaciones de Derechos Humanos cometidas durante la dictadura; la violencia contra las mujeres; la discriminación a los pueblos originarios; el hacinamiento en las cárceles; el retraso en la adopción de instrumentos internacionales como es el caso de la Corte Penal Internacional; el importante déficit en la satisfacción de los Derechos Económicos Sociales y Culturales como son el acceso a la educación, la salud y la vivienda digna.

Las organizaciones y movimientos que adhieren a la Agenda de Derechos Humanos para el Bicentenario, y que han hecho campaña durante los últimos 2 años, exigen a las autoridades que avancen en la aplicación de las iniciativas incluidas en que contribuirá a la construcción de una cultura de Derechos Humanos y para que Chile llegue a ser un país más justo e igualitario en el Bicentenario donde se ponga al centro de la acción pública la acción en los derechos fundamentales de las personas y sus necesidades.

Fuente: Generación 80

lunes, agosto 04, 2008



EL LIBRO NEGRO DE LA JUSTICIA CHILENA

Por Alejandra Matus


Hace tres años, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reconoció que los derechos a la libertad de expresión y de propiedad de la periodista Alejandra Matus fueron violados por el Estado chileno. Y recomendó “repararla adecuadamente”. Matus es autora de El Libro Negro de la Justicia Chilena, El mismo día que esta investigación se lanzó públicamente, el 13 de abril de 1999, un ministro de la Corte Suprema se querelló en su contra por ley de seguridad interior del Estado, lo que la obligó a abandonar el país en menos de 24 horas. En la misma jornada, miles de ejemplares de la obra fueron requisados de las librerías y las bodegas de Editorial Planeta.

Tras conocer la sentencia de la CIDH, Matus inició un proceso civil por indemnización de perjuicios contra el Estado chileno. Además, declinó enviar el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ante el compromiso del Estado de cumplir con la resolución.

El ente encargado de materializar el acuerdo entre el Estado y Matus es el Consejo de Defensa del Estado (CDE). En julio de 2006, el abogado de la periodista, Adil Brkovic, presentó ante el 15º Juzgado Civil de Santiago una demanda por indemnización de perjuicios, punto de partida para lo que esperaban fuera una negociación con el CDE. Pero ello nunca se concretó. “Hicimos una propuesta de transacción”, explica Brkovic, “(…) pero no hubo ninguna recepción por parte del CDE. Fue un no rotundo”.

La propuesta de Matus y su abogado fue rechazada por el CDE en enero de 2008. El organismo aseguró que no hay nada que reparar. Lo más sorprendente, sin embargo, fue su alegato contra las actuaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Argumentó que se trata de un organismo mediador, cuyas resoluciones “carecen de fuerza obligatoria en el derecho internacional”. Se afirmó también que el Estado chileno ha reconocido su competencia solo para recibir alegaciones entre Estados partes y no de particulares, como es el caso de Matus. Con su resolución, por tanto, la Comisión habría violado el derecho internacional en este caso.

Pero lo anterior contradice la historia: Chile tiene tres condenas de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por violar la libertad de expresión (casos La Última Tentación de Cristo, Palamara y Claude Reyes), todas iniciadas por personas y no por Estados.

En este marco, Brkovic informó a la Comisión de Derechos Humanos de los obstáculos impuestos por el mismo Estado de Chile para cumplir con el compromiso. Solicitó que se envíen los antecedentes a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica.