Mostrando las entradas con la etiqueta Crítica Cultural. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Crítica Cultural. Mostrar todas las entradas

sábado, enero 31, 2009




Cultura HP


por Juan Jorge Faundes


"Mi canto particular (que te interprete, pingüino),

producto de la recesión y de otras restricciones...".

Enrique Lihn, El Paseo Ahumada, 1983.


La Ñ me hace un guiño amarillento y coqueto, un coqueteo de meses, desde un asoleado y aburrido quisco de Ahumada (muy cerca de donde en dictadura se plantó Enrique Lihn) y entre el sudor que me gotea por la frente y me empapa la misa (y el redoblar de El Pingüino, ya viejo, que todavía croa por allí, ¿o es un fantasma?) le pregunto al quiosquero, cuánto vale esa revista argentina Ñ, y me dice: "Esa no es revista; no me le venga a subir el pelo. Ese es un diario no más", y desde su podio tapizado de periódicos, juegos de azar, tarjetas de celulares y golosinas (y direcciones clandestinas de casas de masaje) ríe con una dentadura estilo Pepe Cortisona: "Ja-ja, son quinientos". Sí (sostengo, circunspecto, mientras le tiendo la moneda con el cardenal Raúl Silva Henríquez) es la revista cultural del diario Clarín de Buenos Aires; ahora que La Tercera suprimió Cultura ya no nos queda qué leer; hay que comprar Ñ (suspiro) aunque venga con cinco meses de atraso. El hombrón sale de su cubículo; es bajo, grueso, viste camiseta y shorts, desprende ese único ejemplar (del 2 de agosto de 2008), me mira en contrapicado (con esos mismos ojos medio desorbitados de Enrique Lihn) y me da el pésame remedando la voz de pito supuestamente astuta del ex dictador: "Quélevamoh a hacele, poh, ja-ja... Nos quedamos sin cultura, ja-ja...". Heredia, que bebe a sorbos un café en el Haití próximo (está siguiendo a un ex Dina que se va a reunir con políticos de derecha para darles datos falsos sobre supuestos "aparecidos"), alcanza a escuchar y me hace un gesto de "ayudándote a sentir, compañero".


Sí estoy absolutamente de acuerdo, Cultura no era Ñ, no era el Magazine Dominical de El Espectador, que fue dirigido por el poeta colombiano Juan Manuel Roca y que se encuentra en los mercados de las pulgas de Bogotá y en mi bodega, hábitat de arañas del rincón y de las otras; no era la revista Casa de las Américas ni la semestral Revista de Crítica Cultural de Nelly Richards, ni tampoco la desaparecida Rocinante. En fin; no era. No era Pluma y Pincel (de la que en los 90 fui director durante un año, antes lo había sido Guido Eytel, y después Fernando Quilodrán... hoy lo es Pancho Herreros, revista que sobrevive estilo cometa). No era Araucaria (¡Qué nostalgias! Gracias, Carlos Orellana)...


Pero todos los sábados, a las 08:20 AM podía comprar Cultura en la estación de Ferrocarriles del Estado al abordar el tren a Parral e írmela leyendo, subrayando, increpando, criticando, o, simplemente, modorrando, rumbo a mis clases en la Universidad Bolivariana de la ciudad donde nació Neruda. Y, si por alguna razón me quedaba en Santiago, podía cruzar al minimarket de la Shell y tener el mismo rito, pero con vista a los cerros San Cristobal, El Plomo y a todas las cumbres andinas que se asoman por sobre el smog. Pero en fin, el asunto es que Cultura murió hace algunas semanas y ahora (explicó el diario), la cultura se "fortalecerá sustancialmente" porque será diaria en las páginas habituales del periódico. La verdad es que no fue negocio y punto: no podemos pedir responsabilidad social cultural a la prensa mercantil. De algún modo había llenado los espacios dejados por la revista Literatura y Libros de La Época (muerta junto con ese diario) y Revista de Libros de El Mercurio (succionada o abducida por Artes y Letras, donde todavía patalea)... Semanal, quincenal o mensualmente: ¿Qué resta? Me refiero a revistas impresas, de quisco, porque electrónicas (sólo en Chile) hay 35 revistas literarias y 76 de cultura y arte, según el sitio memoriachilena.cl


Lo más próximo a lo que uno querría es The Clinic. Cuando el otro día lo sugerí en una sobremesa, casi me comieron. ¿Será bueno o malo eso? Lo que sí es bueno es que el número de Ñ que compré en el Paseo Ahumada (el Nº 253) trae como tema de tapa el artículo "De transgresor a clásico", escrito por Alejandra R. Ballester sobre el escritor argentino Osvaldo Lamborghini (1940-1985) y su relato "El fiord" ("..una novela orgiástica y casi pornográfica sobre el peronismo"). Lamborghini y su obra "marginal" son considerados hoy "una pieza central del sistema literario argentino". Pensé en William Burroughs, en Charles Bukowsky, y en mi propia obra oculta (si no lo digo yo ¿quién?). No sólo secreta, panfletaria y marginal, sino ¡inédita! ¿Rechazada por mi editor de cabecera! ¡Empolvada! (en todos los sentidos de la expresión)... Y me hice el propósito de publicarla antes de mis exequias para disfrutar su impacto.


Y, ¿que haya desaparecido Cultura? ¡Mejor! ¡Así no hay ambigüedades ni equívocos! ¡Ojalá se acabe también Artes y Letras! El diario de Agustín asesinó a la cultura cuando guardó silencio o desinformó ante los asesinatos "por necesidad biológica" de Víctor Jara, Máximo Gedda (uno de los 119) y Homero Arce, entre otros.


Fuente: Punto Final