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sábado, septiembre 11, 2010


11 de septiembre de 1973

Santiago de Chile

La trampa


por Eduardo Galeano

Por valija diplomática llegan los verdes billetes que financian huelgas y sabotajes y cataratas de mentiras. Los empresarios paralizan a Chile y le niegan alimentos. No hay más mercado que el mercado negro. Largas colas hace la gente en busca de un paquete de cigarrillos o un kilo de azúcar; conseguir carne o aceite requiere un milagro de la Virgen María Santísima. La Democracia Cristiana y el diario «El Mercurio» dicen pestes del gobierno y exigen a gritos el cuartelazo redentor, que ya es hora de acabar con esta tiranía roja; les hacen eco otros diarios y revistas y radios y canales de televisión. Al gobierno le cuesta moverse; jueces y parlamentarios le ponen palos en las ruedas, mientras conspiran en los cuarteles los jefes militares que Allende cree leales.

En estos tiempos difíciles, los trabajadores están descubriendo los secretos de la economía. Están aprendiendo que no es imposible producir sin patrones, ni abastecerse sin mercaderes. Pero la multitud obrera marcha sin armas, vacías las manos, por este camino de su libertad.

Desde el horizonte vienen unos cuantos buques de guerra de los Estados Unidos, y se exhiben ante las costas chilenas. Y el golpe militar, tan anunciado, ocurre.


Fotografía: Trozo de las gafas del presidente Salvador Allende.

sábado, julio 11, 2009


"Hoy es el día de la dignidad nacional y de la solidaridad. Es el día de la dignidad, porque Chile rompe con el pasado; se yergue con fe de futuro y empieza el camino definitivo de su independencia económica, que significa su plena independencia política".

"Compañeros mineros, trabajadores duros del rojo metal: una vez más debo recordarles que el cobre es el sueldo de Chile, así como la tierra es su pan". (Salvador Allende, Rancagua, 11 julio de 1971).

Oda al Cobre

El cobre ahí
dormido.
Son los cerros del Norte
desolado.
Desde arriba
las cumbres
del cobre,
cicatrices hurañas,
mantos verdes,
cúpulas carcomidas
por el ímpetu
abrasador del tiempo,
cerca de nosotros
la mina:
la mina es sólo el hombre,
no sale
de la tierra
el mineral,
sale
del pecho humano,
allí
se toca
el bosque muerto,
las arterias
del volcán
detenido,
se averigua
la veta,
se perfora
y
estalla
la dinamita,
la roca se derrama,
se purifica:
va naciendo
el cobre.
Antes nadie sabrá
diferenciarlo
de la piedra materna.
Ahora
es hombre,
parte del hombre,
pétalo pesado
de su gloria.
Ahora
ya no es verde,
es rojo,
se ha convertido en sangre,
en sangre dura,
en corazón terrible.

(Fragmento, Oda al Cobre, Pablo Neruda)

martes, diciembre 02, 2008



Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud


Mensaje del Secretario General de la ONU


Ban Ki-moon


La trata de esclavos fue abolida oficialmente hace 200 años, pero esta violación flagrante de los derechos humanos persiste, alimentada por una falta permanente de respeto por la dignidad de los seres humanos, por la denegación de su humanidad y por la pobreza extrema.


A pesar de siglos de prohibición de la esclavitud, todavía existen sus formas tradicionales. Hemos visto además el surgimiento perturbador de formas contemporáneas de esclavitud, como la venta de niños, la servidumbre por deudas y la trata de seres humanos. Los trabajadores domésticos y migratorios suelen hallarse en situación de esclavitud de facto, así como quienes trabajan en el sector de la construcción, la industria de los alimentos, la del vestuario y otros sectores industriales.


La crisis económica mundial podría exacerbar esta situación que ya es alarmante. Es probable que los pobres se vean sumidos en mayor grado en la pobreza, lo que los hace más vulnerables a prácticas que se asemejan a la esclavitud. Quienes conscientemente los explotan tendrán que extraer incluso más para obtener más utilidades, los consumidores, que pueden no estar conscientes de las consecuencias, adquirirán más probablemente productos cuyos costos laborales se mantienen bajos de manera irrazonable.


La Conferencia Mundial contra el Racismo, celebrada en 2001, abrió nuevos caminos al declarar que la esclavitud era y es un crimen de lesa humanidad.


Se estima que hay actualmente unos 27 millones de víctimas de esta atrocidad, y debemos tratar de llegar a ellas para ayudarlas.


Los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil, las empresas y los particulares deben unir fuerzas para proteger a las víctimas, elevar la conciencia y exigir que se ponga fin a toda forma de esclavitud y explotación. Necesitamos nuevas estrategias para hacer frente a este antiguo mal. Necesitamos reformar las leyes y necesitamos cambiar las actitudes y las costumbres.


En pocos días más el mundo celebrará el sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Juntos debemos velar por que uno de sus principios más fundamentales —que nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre— pronto se acercará más a la verdad.


jueves, noviembre 06, 2008




Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados



Por David Gago Costales y Yolanda Gil Piñero



El 5 de noviembre del 2001, la Asamblea General declara el día internacional para prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados, que se celebrará el 6 de noviembre de cada año.


¿Es necesario que alguien nos recuerde que en las guerras el que pierde siempre es el pueblo? Parece ser que sí, porque además de las cuantiosas pérdidas humanas, muchas veces nos olvidamos que el medio ambiente tarda varias generaciones en recuperarse.


Un par de ejemplos:


En la guerra del Golfo, en 1991, las tropas iraquíes destruyeron miles de pozos de petróleo en Kuwait, el combustible ardió en el desierto o llegó al mar, acabando con la pesca y destruyendo el ecosistema.


En la guerra de Ruanda, los miles de refugiados que se desplazaron hacia la República Democrática del Congo destruyeron en poco tiempo 300 km2 de bosques buscando leña y algo para comer. En esa región algunos movimientos guerrilleros llevan tiempo consiguiendo dinero para armamento destruyendo los bosques y vendiendo las maderas valiosas, o acabando con los elefantes para conseguir marfil.


Mientras los señores de la guerra sigan sembrando sus bombas, minas antipersona y demás engendros que acaban con bosques enteros, con las costas por contaminación de gasóleo, con áreas de cultivo, etc. necesitaremos, que al menos una vez al año, nos recuerden que alguien debe controlar la acción de la guerra en el medio ambiente. Aunque lógicamente, lo ideal seria que no existieran los conflictos armados.


Fuente: Alternativa