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martes, octubre 28, 2008




Internet cambia la forma de leer...¿y de pensar?

Por Abel Grau


Internet ya es para muchos el mayor canal de información. Cada vez es superior el tiempo empleado en navegar, ya sea para leer las noticias, revisar el correo, ver vídeos y escuchar música, consultar enciclopedias, mapas, conversar por teléfono y escribir blogs. En definitiva, la Red filtra gran parte de nuestro acceso a la realidad. El cerebro humano se adapta a cada nuevo cambio e Internet supone uno sin precedentes. ¿Cuál va a ser su influencia?

Los expertos están divididos. Para unos, podría disminuir la capacidad de leer y pensar en profundidad. Para otros, la tecnología se combinará en un futuro próximo con el cerebro para aumentar exponencialmente la capacidad intelectual.

Uno de los más recientes en plantear el debate ha sido el ensayista estadounidense Nicholas G. Carr, experto en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), y asesor de la Enciclopedia británica. Asegura que ya no piensa como antes. Le sucede sobre todo cuando lee. Antes se sumergía en un libro y era capaz de zamparse páginas y páginas hora tras hora. Pero ahora sólo aguanta unos párrafos. Se desconcentra, se inquieta y busca otra cosa que hacer.

"La lectura profunda que solía suceder de forma natural se ha convertido en un esfuerzo", señala Carr en el provocador artículo «Is Google making us stupid?» (¿Está Google volviéndonos tontos?), publicado en la revista The Atlantic. Carr achaca su desorientación a una razón principal: el uso prolongado de Internet. Está convencido de que la Red, como el resto de medios de comunicación, no es inocua. "[Los medios] Suministran el material del pensamiento, pero también modelan el proceso de pensar", insiste.

"Creo que la mayor amenaza es su potencial para disminuir nuestra capacidad de concentración, reflexión y contemplación", advierte Carr, a través del correo electrónico. "Mientras Internet se convierte en nuestro medio universal, podría estar readiestrando nuestros cerebros para recibir información de manera muy rápida y en pequeñas porciones", añade. "Lo que perdemos es nuestra capacidad para mantener una línea de pensamiento sostenida durante un periodo largo".

El planteamiento de Carr ha suscitado cierto debate en foros especializados, como en la revista científica online Edge.org, y de hecho no es descabellado. Los neurólogos sostienen que todas las actividades mentales influyen a un nivel biológico en el cerebro; es decir, en el establecimiento de las conexiones neuronales, la compleja red eléctrica en la que se forman los pensamientos.

"El cerebro evolucionó para encontrar pautas. Si la información se presenta en una forma determinada, el cerebro aprenderá esa estructura", detalla desde Londres Beau Lotto, profesor de neurociencia en el University College de Londres. Y añade una precisión: "Luego habría que ver si el cerebro aplica esa estructura en el modo de comportarse frente a otras circunstancias; no tiene por qué ser así necesariamente, pero es perfectamente posible".

Lo que queda por ver es si esta influencia va a ser negativa, como vaticina Carr, o si va a ser el primer paso para integrar la tecnología en el cuerpo humano y ampliar las capacidades del cerebro, como predice el inventor y experto en inteligencia artificial Raymond Kurzweil. "Nuestras primeras herramientas ampliaron nuestro alcance físico, y ahora extienden nuestro alcance mental. Nuestros cerebros advierten de que no necesitan dedicar un esfuerzo mental (y neuronal) a aquellas tareas que podemos dejar a las máquinas", razona Kurzweil desde Nueva Jersey.

Y cita un ejemplo: "Nos hemos vuelto menos capaces de realizar operaciones aritméticas desde que las calculadoras lo hacen por nosotros hace ya muchas décadas. Ahora confiamos en Google como un amplificador de nuestra memoria, así que de hecho recordamos peor las cosas que sin él. Pero eso no es un problema porque no tenemos por qué prescindir de Google. De hecho, estas herramientas se están volviendo más ubicuas, y están disponibles todo el tiempo".

Oponer cerebro y tecnología es un enfoque erróneo, según coincide con Kurzweil el profesor John McEneaney, del Departamento de Lectura y Artes lingüísticas de la Universidad de Oakland (EE UU). "Creo que la tecnología es una expresión directa de nuestra cognición", discurre McEneaney. "Las herramientas que empleamos son tan importantes como las neuronas de nuestros cráneos. Las herramientas definen la naturaleza de la tarea para que las neuronas puedan hacer el trabajo".

Carr insiste en que esta influencia será mucho mayor a medida que aumente el uso de Internet. Se trata de un fenómeno incipiente que la neurología y la psicología tendrán que abordar a fondo, pero de momento un informe pionero sobre hábitos de búsqueda de información en Internet, dirigido por expertos del University College de Londres (UCL), indica que podríamos hallarnos en medio de un gran cambio de la capacidad humana para leer y pensar.

Fuente: La Ventana

miércoles, mayo 07, 2008


INTERNET, ¿Y PARA TODOS?

Por Ancízar Narváez M.


Lugar Común:


Las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TICs) han impulsado un gran cambio en la vida cotidiana de los que tienen acceso a la red de redes. Este cambio está siendo estudiado por diversas disciplinas del pensamiento:Sociedad de la Información ( Castells, 2000), Capitalismo Avanzado(Jameson, 2001) o Posmodernidad (Lyotard, 1998).

Sentido Común:

Todas las declaraciones de las reuniones internacionales acerca de las TICs, giran en torno a una contradicción básica: por un lado, es necesario universalizar el acceso a las TICs, y por otro, es necesario establecer condiciones para que la empresa privada pueda invertir en las TICs y llevarlas a toda la sociedad.

Sin embargo, hay un problema más de fondo y tiene que ver con el concepto de información. Wolton (2000) plantea que lo que aparece como información en las redes son por lo menos cuatro cosas distintas: Información servicio, información ocio, información acontecimiento (noticias) e información conocimiento. La información-conocimiento, “contrariamente a la información-acontecimiento, es el resultado de un saber y de una construcción”. Muy particularmente, el acceso a la sociedad de la información está ligado a la escolarización y a la alfabetización de la población, no sólo por razones económicas y de desarrollo humano, sino por razones culturales, pues la cultura informacional no es más que la potenciación técnica de la cultura letrada que sigue siendo en cierta forma la razón de ser de la escolarización. En última instancia, “[...] la capacidad de comunicación y el acceso a la información relevante dependen [...] de: poder económico (propiedad), político y conocimiento, en ese orden” (Bolaño, 1999). En ausencia del primero y el segundo elementos, el tercero se convierte en las únicas alternativas para los excluidos de hoy, pues están fuera del mercado en cuanto agentes económicos.

En este sentido común surgen algunas interrogantes ¿las TICs actúan como agente democratizador del poder o, más bien profundizan las desigualdades ya existentes? ¿La revolución tecnológica puede ser una oportunidad para el desarrollo humano?