jueves, noviembre 19, 2009


América Latina y Estados Unidos: la historia y la política de ayer y de hoy


Hace mucho tiempo un maya dijo:

"Destruyeron nuestras cosechas,
cortaron nuestras ramas,
quemaron los troncos de nuestros árboles;
pero no pudieron matar nuestras raíces."


por Nestor Kohan


Simón Bolívar ya lo había profetizado: "Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar América de miserias en nombre de la libertad". Desde entonces hasta hoy las relaciones de Estados Unidos con América latina han sido cualquier cosa menos apacibles.

James D.Cockcroft, profesor de LASA (Latin American Studies Association, la organización profesional de latinoamericanistas de Estados Unidos), se propone en América latina y Estados Unidos. Historia y política país (siglo XXI) desenredar, por país, la relación siempre tormentosa entre los dos subcontinentes.

Su libro se abre con un reconocimiento acerca de la ignorancia que reina en su país sobre América latina. Citando al The New York Times James Cockcroft se indigna ante una encuesta donde un tercio de los ciudadanos norteamericanos sabía donde estaba Nicaragua, mientras los otros dos tercios la ubicaban en el continente africano o en el asiático.

En sus casi 900 páginas, Cockcroft jamás cede a los lugares comunes ni a los prejuicios etnocéntricos que atribuyen la pobreza latinoamericana a un "pecado original". Por el contrario, con abrumadores datos empíricos Cockcroft va desnudando la responsabilidad —junto a la de las elites locales— del intervencionismo en "el patio trasero" que administraciones demócratas y republicanas desarrollaron ininterrumpidamente desde la añeja doctrina Monroe ("América para los americanos") hasta nuestros días. Por sus páginas desfila una fauna inquietante: desde los duros halcones como Henry Kessinger (responsable —según el autor— del apoyo de EE.UU. a Pinochet en el golpe de Estado contra Allende) hasta las tiernas palomas como John F.Kennedy en cuyo mandato se iniciaron los entrenamientos de contrainsurgencia: "De 1961 a 1975 —apunta Cockcroft— el gobierno de Estados Unidos entrenó a más de 70.000 militares latinoamericanos (ocho de los cuales fueron dictadores) y envió a la región armas con un valor de 2.500 millones dólares mientras la CIA enviaba ''reformadores'' laborales para crear sindicatos obreros antizquierdistas en América latina".

El autor destaca siempre junto a la versión oficial del gobierno de turno de los EE.UU. las opiniones (académicas y políticas) de ciudadanos e instituciones con puntos de vista opuestos a la visión oficial de su país. Entre los documentos anexos que acompañan la argumentación sobresalen los del affaire Irán Contras, el apoyo estadounidense al somocismo, las críticas de la Convención sobre Diversidad Biológica de 1992 a las políticas biotecnológicas norteamericanas y las polémicas desarrolladas en el The New York Times en torno a la irracionalidad del embargo económico contra Cuba. A esto se suma la detallada anatomía de la incidencia de Estados Unidos en cada uno de los golpes de estado latinoamericanos, en la deuda externa como mecanismo de disciplinamiento de los países "emergentes" y en la fragilidad de las democracias de la región.






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