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jueves, junio 11, 2009




TV DIGITAL: el enemigo en casa



“Los grandes canales no desean perder este control, que no es sólo comercial, sino también político e ideológico. Piñera no se compró un canal que estaba con pérdidas. Lo que espera es poder político, finalmente. Control de la información, control del imaginario popular”.

Chile tiene en estos momentos una oportunidad que no se repite con frecuencia: debatir públicamente las políticas y normas sobre sus medios de comunicación, polémica que podría articularse al interior del debate parlamentario del proyecto de ley de televisión digital (TVD).


Una controversia que se ha sumergido y estirado, porque los anuncios sobre la definición de la norma técnica que regirá la TVD comenzaron a levantarse hacia el 2007 y sólo en noviembre pasado el gobierno envió al Congreso el proyecto de ley. Aún así, la norma, que establece el marco tecnológico de la futura TV digital, cuya definición se hace por simple decreto, es todavía una incógnita.

Un asunto de gran importancia en la nueva legislación tiene que ver con las concesiones televisivas. Hoy en día los canales son entidades integradas, es decir, tienen el derecho de transmitir una señal de televisión y el uso del ancho de banda sólo para ese propósito. Con la TVD eso cambiará. Podrán usar el ancho de banda para otro tipo de servicios. Como dice el proyecto, la TVD permite destinar el ancho de banda asignado en uso a las concesiones para la transmisión no sólo una señal televisiva sino que múltiples señales distintas; y también a la prestación adicional de otro tipo de servicios como televisión digital móvil, servicios de datos y otros, lo que otorgará flexibilidad en los modelos de negocios asociados a la transmisión televisiva, algo que en actualidad el marco regulador no permite. Los futuros concesionarios de una señal digital podrían optar por no emitir señales propias, sino que arrendarlas a terceros. Esta facultad, sumada a los otros posibles servicios de alta tecnología, de por sí modificarán no sólo la estructura del sistema televisivo, sino también su concepción como negocio. Numerosas posibilidades comerciales surgirán del cambio, así como el ingreso de nuevos operadores, modificación que no tiene demasiado entusiasmados a los actuales concesionarios bien consolidados en el negocio. Se trata de un sector con ingresos publicitarios por casi dos millones de dólares anuales. Un sector controlado por las grandes cadenas que hace hoy en día, bajo la actual norma, el ingreso de nuevos operadores. Sólo una nueva legislación permitirá abrir, en todos los sentidos, el sistema de televisión.

Pero los grandes canales que se reparten la torta publicitaria no desean perder este control, que no es sólo comercial, sino también político e ideológico. Así comenta el documentalista Francisco Gedda, editor del libro El reto de la TV digital (Editorial Universitaria, en colaboración con ICEI): “Piñera no se compró un canal que estaba con pérdidas, o Ricardo Claro tampoco perdió plata durante mucho tiempo con Megavisión. Lo que se espera es un alto dividendo de su negocio, que es el poder político, finalmente. Control de la información, control del imaginario popular. Esa industria que concentra poder político y poder económico se resiste con todo a la apertura del espectro. Por lo tanto, ha habido un boicot real desde los poderes expresados transparentemente, como desde los poderes fácticos –que funcionan a escondidas-, para retrasar la definición de la norma, o de cualquier cosa que tenga que ver con la TV digital”.


Fuente: Punto Final

Viñeta: Ares

lunes, agosto 11, 2008



TV DIGITAL

Por Lidia Baltra


Crece la impaciencia pública porque el gobierno sigue dilatando -¿por quinto? ¿sexto año consecutivo?- la decisión sobre cuál será la norma que regirá nuestra televisión digital. ¿Por qué el alboroto? ¿En qué le cambiará la vida la TVDT (Televisión Digital Terrestre) al telespectador común?

Cuando en 1962 apareció la primera radio en FM -El Conquistador- casi no nos dimos cuenta del cambio. Sólo ahora, cuando comparamos las transmisiones FM con AM que aún subsisten, recién nos percatamos de la diferencia cualitativa (además de un sonido más claro, las AM no se escuchan en el subterráneo de un edificio, por ejemplo, en cambio sí las FM).

Los técnicos afirman que la TVDT permitirá una imagen y un sonido mejor por la misma vía inalámbrica actual gratuita. Pero seguramente no notaremos el cambio cualitativo en un comienzo. Por lo menos en nuestro caso, donde el espectro radioeléctrico de país en desarrollo nos facilita ver imágenes limpias y nítidas.

Entonces, si apenas vamos a advertir la mejor definición en nuestras pantallas caseras ¿para qué tanto barullo con la televisión digital?

Ciertamente, porque el progreso tecnológico no se detiene y no podemos quedarnos abajo: se nos viene el “apagón analógico” (el sistema de TV actual). En España y en Estados Unidos, ya comenzó parcial y progresivamente. En diez años o poco más, toda la televisión en el mundo será digital.

Lo más importante es que la TVDT permitirá ampliar la gama de canales abiertos gratuitos de entre 30 a más de 100, de donde seleccionar lo que queremos ver. A veces, tanta oferta apabulla. Pero si hoy nos quejamos de que todos los canales son una misma cosa, que todos transmiten las mismas noticias -policiales, deportes- y a la misma hora, y que ninguno de los cinco existentes ofrece una mirada distinta de la realidad que nos permita formarnos una opinión informada de cómo está nuestro país y el mundo, entonces, bienvenida la TV digital.

El problema reside en su costo y éste depende en cierta medida del sistema que rija en Chile.

Aunque cada vez se parecen más en cuanto a atributos, no es lo mismo elegir la norma estadounidense, la europea o la japonesa. De ello depende el costo para los operadores, y para el telespectador. Un sistema favorece a aquello, otro a éstos.

En segundo lugar -pero importantísimo- es si habrá más o menos posibilidad de que entren nuevos operadores dispuestos a disputar nuestra preferencia. Hace un año, había más diferencias entre una y otra norma. Pero algunas se han perfeccionado y ya casi todas compiten con las mismas características. Altos representantes de las que se veían más rezagadas, han venido especialmente al país a abogar por sus méritos.

Pero mientras esperamos esta atractiva posible diversidad de canales gratuitos, hay grupos ciudadanos que hoy mismo están entregando mensajes televisivos diferentes: manifestaciones en la calle, huelgas o represión policial sin cortes; la falta de luz en una calle poblacional; los problemas con el profesor de la escuela básica municipal... Primero lo hicieron las radios comunitarias. Y desde hace 10 años, la televisión comunitaria o televisión barrial.

Televisión barrial.

Existen Canal 3 La Victoria, en la población santiaguina del mismo nombre; Playa Ancha TV, en la comuna porteña de Valparaíso; Canal 6 de estudiantes de la Universidad de Chile, y así, hay por lo menos nueve de estas estaciones funcionando en el país en este momento.

Están agrupados en la Red de Televisiones Populares, RTP.

Para sintonizarlas, hay que pertenecer al barrio o la comuna, porque su alcance es limitado debido a que utilizan la frecuencia UHF de transmisión (y no la VHF que es la que usan los canales grandes, de televisión abierta). Transmiten, en promedio, unas dos horas diarias, desde las 19 o 20 horas, que es cuando la gente de trabajo vuelve al hogar.

A fines de julio, la Señal 3 de La Victoria organizó un festival de cortometrajes realizados por gente de a pie, que es la que produce sus mensajes, y llegaron 60 videos o DVD tanto nacionales como internacionales. Los organizadores estaban muy contentos porque ahora tienen mucho material interesante para transmitir y compartir con sus congéneres.

Porque su problema es cómo financiarse para producir y transmitir. Tienen gastos mínimos, pero que importan unos 200 o 300 mil pesos mensuales, entre arriendo de casa, mantención de equipo (tienen un pequeño transmisor), servicios básicos y algún dinero para moverse. Los de La Victoria -que carecen de toda ayuda estatal o de la solidaridad internacional- van los domingos en la mañana a pasar el platillo a la feria libre y los feriantes y clientes les pasan con gusto sus monedas para tener su televisión local.

¿A ellos tal vez les interesará la pronta definición de TVDT, puesto que habrá más canales disponibles? No, nos dicen, canal ya tienen; lo que sí les importa es la nueva legislación que venga acompañando al sistema, que ojalá los tome en cuenta. Porque hasta ahora, para las leyes ellos no existen. Están ocupando una frecuencia que nadie reclama y por tanto, no perjudican a nadie, pero tampoco nadie les tiende una mano.

Los más interesados en apurar la definición de la norma son los actuales operadores de los grandes canales de televisión, que deberán hacer importantes inversiones para renovar los equipos que les permitan transmitir TVDT. Y el gobierno se ha demorado en definirla porque está haciendo pruebas con los tres sistemas y buscando la mejor calidad y el menor costo social por un lado, y preparando la legislación que regulará la actividad televisiva en el país.

En este mundo globalizado, ya existe la preocupación por la afluencia de las voces locales. Entonces, bien podrían también favorecer esta televisión alternativa que desde los barrios y poblaciones necesitan apoyo para perfeccionar la voz ciudadana.

Fuente: Anchi