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jueves, noviembre 03, 2011


"Víctor Jara cantó, su canción un arma en las manos del amor.
Tú sabes que su sangre aún grita desde la tierra."

20 años de un árbol como el pimiento rojo de Víctor


The Joshua Tree/U2

One Tree Hill



We turn away to face the cold, enduring chill
As the day begs the night for mercy, love.

A sun so bright it leaves no shadows
Only scars carved into stone on the face of earth.

The moon is up and over One Tree Hill
We see the sun go down in your eyes.

You run like a river on to the sea
You run like a river runs to the sea.

And in the world, a heart of darkness, a fire-zone
Where poets speak their heart then bleed for it

Jara sang, his song a weapon in the hands of love.
You know his blood still cries from the ground.

It runs like a river runs to the sea.
It runs like a river to the sea.

I don't believe in painted roses or bleeding hearts
While bullets rape the night of the merciful.

I'll see you again when the stars fall from the sky
And the moon has turned red over One Tree Hill.

We run like a river runs to the sea
We run like a river to the sea.

And when it's rainin', rainin' hard
That's when the rain will break a heart.

Rainin', rainin' in your heart
Rainin' in your heart.
Rainin', rain into your heart
Rainin', rainin', rainin'
Rain into your heart.
Rainin', ooh, rain in your heart, yeah.
Feel it.

Oh great ocean
Oh great sea
Run to the ocean
Run to the sea.

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Montaña de un Árbol

Nos damos vuelta para hacer frente al frío, aguantando la frialdad
Cuando el día pide a la noche misericordia.

Un sol tan brillante no deja ninguna sombra
Sólo cicatrices talladas en la piedra en la superficie de la tierra.

La luna está alta sobre la Montaña de un Árbol
Vemos el sol ponerse en tus ojos

Corres como un río hacia el mar
Corres como un río hacia el mar

Y en el mundo, un corazón de tinieblas, una zona de fuego
Donde los poetas apelan a su corazón,después sangran por él

Jara cantó, su canción un arma en las manos del amor.
Tú sabes que su sangre aún grita desde la tierra

Corre como un río hacia el mar
Corre como un río hacia el mar

No creo en rosas pintadas o en corazones sangrantes
Mientras las balas violan la noche de los misericordiosos

Te veré otra vez cuando las estrellas caigan del cielo
Y la luna se haya vuelto roja en la Montaña de Un Árbol

Corremos como un río hacia el mar
Corremos como un río hacia el mar

Y cuando esta lloviendo, lloviendo intensamente
Es entonces cuando la lluvia romperá un corazón

Lloviendo, lloviendo en tu corazón
Lloviendo en tu corazón
Lloviendo, lloviendo en tu corazón
Lloviendo, lloviendo, lloviendo
Llueve en tu corazón
Lloviendo, ooh, lloviendo en tu corazón, yeah
Siéntelo

Oh gran océano,
Oh gran mar
Corre hacia el océano,
corre hacia el mar

domingo, septiembre 20, 2009

Silvio Rodríguez, Juanes, Amaury Pérez

PAZ SIN FRONTERAS


El anuncio en La Habana del concierto Paz sin Fronteras, promovido por el músico colombiano Juanes, para este 20 de septiembre en la Plaza de la Revolución, ha generado diversas opiniones. En la Isla se respira expectación en espera del encuentro. También, la actitud agradecida por el reconocimiento a la voz de Cuba en nombre de la Paz.


Uno de los invitados, el cantautor cubano Silvio Rodríguez, en entrevista para La Jiribilla, al responder sobre las “preocupaciones” que ha provocado tal “atrevimiento”, lo reafirma como “un evento de Paz que le molesta a la ultraderecha porque la naturaleza de esta gente es agresiva, como el bloqueo, y porque la idea y el hecho de la Paz socavan el odio que les alimenta”.


Cuando aún sonaban los acordes de la presentación en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil por la conmemoración de la gesta independentista del 10 de agosto de 1809, Silvio, quien ante unas 25 mil personas en el Estadio Modelo interpretó canciones que constituyen parte sustancial de la historia trovada de este conteniente, compartió algunas reflexiones con esta revista.


El concierto del músico colombiano Juanes en la Plaza de la Revolución tiene una historia previa y espontánea en La Habana. Cuéntanos sobre esta historia y sus antecedentes.


Los antecedentes, en lo que a mi persona se refiere, comenzaron por una llamada telefónica del Ministerio de Cultura para decirme que Juanes quería hacer un concierto en La Habana por la Paz y que venía a hablar de eso a Cuba. Me llamaron porque iba a haber una cena y querían que yo asistiera. Allí conocí a Juanes y le escuché hablar por primera vez del proyecto. Él me preguntó si quería participar y le dije que sí. Yo había visto por televisión el primer concierto por la Paz que habían hecho en la frontera de Colombia con Venezuela y me pareció positivo.


En la presentación del libro Cancionero comentas que a los 20 años creías que la poesía podía cambiar al mundo y ahora a los 60 estabas convencido de que no podías cambiarlo, pero sí hacerlo mucho mejor. ¿Puede evidenciar este concierto de Juanes en Cuba tal certeza?


Efectivamente, no creo que una canción o un concierto puedan cambiar la compleja realidad de la noche a la mañana, pero sin duda un evento como este puede ser un fuerte mensaje de voluntad de Paz, en este caso entre los EE.UU. y Cuba, países separados por discrepancias de medio siglo. A mi entender este concierto pretende unirse a la voz de muchos de aquí y de allá que deseamos que la situación se normalice y que cada cual viva como lo desea, respetando al otro diferente.


La idea de este evento musical ha levantado bastante revuelo en Miami acusándolo de concierto politizado. ¿Por qué puede molestar tanto un evento a favor de la Paz?


Las voces que condenan a este concierto no son las de la inmensa mayoría de trabajadores emigrantes cubanos. Mucho menos la de los 11 millones que vivimos en Cuba. Las voces incómodas y agresivas son de la pequeña pero muy poderosa ultraderecha cubana, que se da besitos con la ultraderecha estadounidense (la que ya se sabe lo que hace por todo el mundo). Un evento de Paz le molesta a la ultraderecha porque la naturaleza de esta gente es agresiva, como el bloqueo, y porque la idea y el hecho de la Paz socavan el odio que les alimenta.


Hay muchas guerras desatadas en todo el mundo: bélicas, ideológicas, económicas... Y este concierto se dedica a contraponer la Paz ante tales conflictos. ¿En favor de qué causas o contra qué actos vale la pena "disparar" canciones?


Juanes dice que desea que este concierto sea blanco; también se ha dicho que el blanco es la ausencia de color, por lo que interpreto que Juanes desea que no haya predominio de una razón sobre otra, que todos tengamos la misma oportunidad. Creo que en este concierto caben todas las canciones que transmitan aspectos de la condición humana, que es algo muy diverso, muy rico, al margen de las ideologías. Por eso, todo lo que sea respeto al derecho a la vida, a la educación, a la libertad, a la diversidad, será válido. Y más que "disparar" supongo que será un concierto donde se soplarán canciones para que el viento —ayudado por los satélites— las haga llegar lo más suavemente posible a todas partes.


Entre tus canciones, existen varias que se pronuncian contra la guerra. ¿Escucharemos algunas de ellas en el concierto? ¿Acaso algún adelanto de la nueva producción Segunda cita?


Para hacer el programa supongo que primero hará falta saber cuántos artistas participarán. Entonces se podrá tener una idea del repertorio que tocará a cada cual.


Segunda cita es un disco bastante enfocado en la realidad cubana, quizá pudiera cantar alguna de esas. Aún no lo sé. En algún momento pensé cantar “Rabo de nube”, que me fue imposible hacer en el homenaje a Pete Seeger. También he pensado en "Días y flores". Pero también pudiera desempolvar una, llamada "Blanco", que hice hace 40 años.


Cantar en la Plaza de la Revolución supone un deber, rememorando tu antológico tema. ¿Qué significación tiene entonces hacerlo hoy, en las actuales circunstancias, y acompañado de todos estos músicos?


Sigue siendo un deber y, por supuesto, también un gusto.


Acabas de realizar varios conciertos en Ecuador, uno de los centros de la renovación social que tiene lugar en América Latina. A partir de la experiencia de esta visita, tu contacto con el pueblo, unido a los hechos recientes del golpe en Honduras, la crisis mundial y las bases yanquis en Colombia, ¿qué señales o lecciones nacidas en este contexto nos debieran servir para el futuro latinoamericano más inmediato?


Creo que el golpe de Estado en Honduras se parece mucho al que dio Pinochet en Chile y creo que aquí tampoco lo hicieron solos. Los ambiciosos han vuelto a manchar la dignidad de las fuerzas armadas de un país latinoamericano. Hay muchos heridos de bala y si hay menos muertos ha sido por la presencia vigilante de TeleSur. Es obvio que el pueblo hondureño dirá la última palabra. Por otra parte, la intensidad de lo que hemos vivido en Asunción y en Guayaquil refuerza mi fe en que la segunda independencia latinoamericana continúa.



Fuente: La Jiribilla

Ver en Vivo Concierto


jueves, octubre 09, 2008



El futuro de la música está en el pasado

Por Andrés Valdivia

No vale la pena entrar en detalles, todos sabemos y hemos experimentado un cambio radical en la forma en que consumimos música, y sobre todo, en la forma en que le asignamos valor. Desde la industria se nos dice “no mates la música”, en una de las campañas del terror más generosas desde la campaña del “Sí” en el plebiscito del ‘88. Pero el slogan esconde una mentira: la que muere es la industria, es decir, una forma de hacer negocio (un modelo de negocios como se dice más escolásticamente) y no una de las manifestaciones culturales más ancestrales del ser humano (es probable que mientras se creaba la industria de la prostitución alguien por allí ya comenzara a silbar melodías de bienvenida a la clientela).

Y es que estamos tan acostumbrados a la forma en que se ha consumido música los últimos 60 años que nos resulta extraño que las cosas puedan hacerse de otra manera. Industrias completas han sucumbido a raíz de cambios tecnológicos a lo largo de la historia y no sería raro que la industria de la música, tal como la conocemos hasta el momento, sea un nuevo caso de estudio al respecto.

Nuevos modelos de negocio se están comenzando a probar en el mundo entero, pero una cosa está clara: si estás en un negocio donde lo que vendes puede ser digitalizado, entonces resulta torpe y casi imprudente esperar que lo que vendes no será compartido por millones de personas a tiempo real y a costo cero. Esas son las nuevas restricciones, punto. Y claro, la industria y los beneficiarios históricos de un modelo de negocios en retirada, se defienden como gatos de espalda ante la amenaza, lo que me parece completamente normal pero al mismo tiempo al menos miope.

Es esa miopía la que en manos de legisladores negligentes o ignorantes podría eventualmente poner un candado feroz sobre nuestro acceso a la cultura o a la mismísima innovación, siempre y cuando entendamos la innovación como un espacio de remezcla de elementos ya existentes cuyo resultado abre nuevos espacios y horizontes de posibilidades y oportunidad para todos.

Comercialmente al menos, tengo la impresión de que para encontrar respuestas para el futuro de la industria creativa (o de contenidos si se quiere), hay que partir haciéndose la siguiente pregunta: ¿qué elementos de la música como fenómeno humano NO son digitalizables? Mi respuesta, que no tiene nada de original por lo demás, pasa por una palabra horrible y manoseada como pocas: interacción. Es la interacción, entendida como lo que nos ocurre como personas frente a un trozo de música y su autor, lo que NO es replicable. A partir de lo anterior, se abren tres vetas por las que creo correrán las siempre fecundas aguas verdes de dinero que tanto nos gustan a todos: la comunidad, “factor fetiche” y de la performance.

La comunidad es el grupo de personas que circula alrededor de un género, o de un autor en particular (preciadas cada día más por marketeros desesperados por la brutal saturación de los medios tradicionales). El factor fetiche no es más que esa extraño fascinación que sentimos con los objetos (no es la música que contiene un CD deluxe la valiosa, sino el objeto en si mismo). Y claro, la performance: músicos volviendo a los escenarios y dejando las cálidas playas de Bermudas donde ya llevan más de un buen tiempo engordando y echando a perder su talento.

Una de las paradojas más bellas de nuestros tiempos tiene justamente que ver con el último punto del párrafo anterior: mientras nuestra futurista y archicontemporánea forma de comprender la música se apodera del presente, los músicos del mundo deberán volver a hacerse cargo del oficio primigenio que los vio nacer: el arte de actuar frente a una audiencia. Damos un paso al futuro y nos encontramos con soluciones que nos obligan a volver directo al pasado.

Fuente: Trato justo para todos