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domingo, enero 29, 2023


 Presentación

Guillermo Parvex

 

Cautiverio feliz, publicado en 1673 por el maestro de campo de los tercios españoles Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán, relata su vida en manos de los mapuche tras ser capturado en la batalla de Las Cangrejeras en 1629. Los manuscritos originales son un fiel retrato de la Guerra de Arauco y de las conflictivas relaciones hispano-mapuche de aquel período colonial. Aunque su autor era un oficial de los ejércitos reales, destaca el alto grado de cultura de los mapuche, la humanidad con que trataban a sus cautivos y lo justo de su férrea resistencia a la invasión de su territorio. A la vez, el texto es una denuncia política ante el soberano hispano del mal proceder de quienes lo representaban en este rincón del mundo, a quienes el autor sindica como responsables de "las guerras dilatadas del Reino de Chile".

Hoy el destacado escritor Pedro Cayuqueo nos presenta esta obra literaria cuyo gran valor es que mantiene incólume los manuscritos originales, adaptando su lenguaje hoy obsoleto y la estructura narrativa que dificultaba su lectura. A diferencia de antiguas adaptaciones, esta no presenta los grandes sesgos que aquellas hicieron en favor de los conquistadores destacando las virtudes de los españoles y los defectos de los mapuche, traicionando con ello el espíritu de la obra original. A través de este nuevo trabajo de Cayuqueo, el lector se fascinará al adentrarse en el Wallmapu del siglo XVII bajo los ojos de un joven militar al servicio del rey y conocer con lúdicos detalles su organización, costumbres, ritos y también el generoso pecho de su noble nación.


Fuente: Cautiverio feliz, Pedro Cayuqueo /Adaptación y comentarios. Editorial Catalonia, 2022

martes, septiembre 11, 2012



Poema 48

Gonzalo Millán

El río invierte el curso de su corriente.
El agua de las cascadas sube.
La gente empieza a caminar retrocediendo.
Los caballos caminan hacia atrás.
Los militares deshacen lo desfilado.
Las balas salen de las carnes.
Las balas entran en los cañones.
Los oficiales enfundan sus pistolas.
La corriente se devuelve por los cables.
La corriente penetra por los enchufes.
Los torturados dejan de agitarse.
Los torturados cierran sus bocas.
Los campos de concentración se vacían.
Aparecen los desaparecidos.
Los muertos salen de sus tumbas.
Los aviones vuelan hacia atrás.
Los “rockets” suben hacia los aviones.
Allende dispara.
Las llamas se apagan.
Se saca el casco.
La Moneda se reconstituye íntegra.
Su cráneo se recompone.
Sale a un balcón.
Allende retrocede hasta Tomás Moro.
Los detenidos salen de espalda de los estadios.
11 de Septiembre.
Regresan aviones con refugiados.
Chile es un país democrático.
Argentina es un país democrático.
Las fuerzas armadas respetan la constitución.
Uruguay es un país democrático.
Los militares vuelven a sus cuarteles.
Renace Neruda.
Vuelve en una ambulancia a Isla Negra.
Le duele la próstata. Escribe.
Víctor Jara toca la guitarra. Canta.
Los discursos entran en las bocas.
El tirano abraza a Prat.
Desaparece. Prat revive.
Los cesantes son recontratados.
Los obreros desfilan cantando.
¡Venceremos!

Fuente: La Ciudad, Gonzalo Millán, 1979

viernes, septiembre 11, 2009



LA MUERTE ENTRE LA MUERTE



por Volodia Teitelboim





El golpe del 11 de septiembre se da mientras vuelo en un avión desde Roma a Moscú. Esa noche debo viajar a Santiago, para reasumir mis responsabilidades en Chile. Pienso partir a Isla Negra al día siguiente de mi llegada, para ver a Pablo. Cuando entro en el hotel, por unas horas, antes de tomar el avión que debe trasladarme a Santiago, un compañero cubano, Blas Roca, me pregunta si sé las últimas noticias de Chile. “Hay una sublevación militar. Valparaíso ha sido tomado. Allende se ha dirigido a La Moneda…”

“Valparaíso ha sido tomado.” Toda la agonía nerudiana comenzó el 11 de septiembre, cuando el poeta sintonizó el receptor en el velador, junto a la cama, y descubrió que no estaban transmitiendo, salvo la Radio Magallanes. Oyó con los puños apretados el último mensaje, bajo las bombas, de Salvador Allende: “…pagaré con mi vida mi fidelidad al pueblo…”” Después, el gran silencio. Neruda busca en el dial desesperadamente una voz. Sintoniza en onda corta la radio de Mendoza. Están contando toda la tragedia.

Matilde trata de calmarlo; pero es imposible. No se despegará de la radio. Quiere oírlo todo, saberlo todo, aunque se muera. Matilde llama por teléfono al doctor Vargas Salazar. “Eche a perder la radio, la televisión, desconéctela. Si sabe lo que está pasando será para él un golpe mortal.”

-Pero, doctor, ¿cómo puedo echar a perder la radio y la televisión si Pablo está como loco tratando de saber lo que sucede? (En el verano europeo de 1974 paso dos semanas con Matilde en la playa. Ella necesita reposo después de tanta prueba. Es para mí un gran reencuentro. Durante esos quince días me va narrando paso a paso lo que ocurrió en ese tiempo).

Cuando escuchó el discurso final de Allende, Neruda supo que todo estaba perdido. Para tranquilizarlo, Matilde le dijo: “Tal vez no sea tan horrible. “ “No –respondió Pablo-. Es el fascismo.” Esa noche la fiebre le subió. Había visto seis veces en la televisión el asalto a La Moneda. Escuchó en una radio de Mendoza la noticia de la muerte de Allende.




Fuente: NERUDA, Volodia Teitelboim, Ediciones BAT, 1984.

jueves, septiembre 10, 2009



Cuando me acuerdo de mi país


por Patricio Manns


Cuando me acuerdo de mi país
me sangra un volcán.

Cuando me acuerdo de mi país
me escarcho y estoy.

Cuando me acuerdo de mi país
me muero de pan,
me nublo y me voy,
me aclaro y me doy,
me siembro y se van,
me duele y no soy,
cuando me acuerdo de mi país.

Cuando me acuerdo de mi país
naufrago total.

Cuando me acuerdo de mi país
me nieva la sien.

Cuando me acuerdo de mi país
me escribo de sal,
me atraso de bien,
me angustio de tren,
me agrieto de mal,
me enfermo de andén,
cuando me acuerdo de mi país

Cuando me acuerdo de mi país
me enojo de ayer.

Cuando me acuerdo de mi país
me lluevo en abril.

Cuando me acuerdo de mi país
me calzo el deber,
me ofusco gentil,
me enciendo candil,
me encrespo de ser,
despierto fusil,
cuando me acuerdo de mi país.

Imagen: Mural "Víctor Jara" de Pato Madera

sábado, octubre 25, 2008


Chile y el Frente Popular


Nueva mayoría nacional para un nuevo proyecto nacional


Por José Cademártori


El 25 de Octubre de 1938 sucedió un hecho político que haría cambiar los rumbos históricos de Chile. Era elegido como nuevo Presidente de la República, Pedro Aguirre Cerda. La victoria del abanderado del Frente Popular por sobre Gustavo Ross, el candidato de la Derecha, se produjo por una mínima diferencia: 3.773 votos. Podía augurarse que este nuevo gobierno nacía débil y que no podría sostenerse. En efecto, desde un comienzo la oligarquía dominante le hizo una oposición feroz y trató de derribarlo por la fuerza. Tal fue el “ariostazo”, un intento de golpe de estado encabezado por el general Ariosto Herrera, que fue derrotado con la movilización popular.

El triunfo del Frente Popular en Chile tuvo repercusión internacional. Chile fue uno de los tres países del mundo donde una coalición política con este nombre había triunfado. Los otros fueron Francia y España. En ambos casos la vigencia de estas alianzas duró poco y su disolución fue una tragedia. En Francia derivó hacia un régimen conciliador con la derecha fascista, lo que facilitó la invasión hitleriana y la ocupación alemana. En España, el levantamiento militar llevó a la resistencia y a la guerra civil que desembocó en cuarenta años de dictadura franquista.

Si bien en Chile, el gobierno de Aguirre terminó prematuramente con la enfermedad y muerte del Presidente, (1941) tuvo un continuador eficaz y enérgico, electo por una amplia mayoría, Juan Antonio Ríos, (1941-1945) quien también fue afectado por una enfermedad mortal. Desde el punto de vista formal, el Frente Popular había dejado de existir. Sin embargo las reformas progresistas que promovió y las nuevas fuerzas sociales que desató se prolongaron por un largo período histórico. La clase trabajadora y el movimiento sindical fueron alcanzando gran presencia e influencia en la vida del país. Las capas medias crecieron y dieron origen a nuevos movimientos sociales. Se puede seguir este hilo conductor, a pesar de algunas interrupciones, como fueron el gobierno entreguista de González Videla (1946-1952) y el derechista de Jorge Alessandri (1958-1964). A través de los gobiernos de Ibáñez (1952-58) y Frei Montalva (1964-1970) prosiguió esta línea progresista la que también generó avances democráticos, en diversos órdenes.

Allende y la Unidad Popular fueron aún más decididamente los continuadores del Frente Popular. Por algo Allende fue un brillante Ministro de Salud del Presidente Aguirre, fundador del Frente en Valparaíso e incansable promotor de la unidad política de los partidos populares, especialmente de socialistas y comunistas. La UP se inspiró en la experiencia del FP y llevó adelante, en las nuevas condiciones y desafíos de la época que reclamaban cambios profundos con vista al socialismo, un programa basado en los grandes principios de éste, el despliegue de la democracia, la independencia en su política exterior y la preferencia por los trabajadores y sectores empobrecidos y discriminados del país.

Algunos han sostenido que la Concertación que ha gobernado el país, desde 1990 hasta la fecha sería, en lugar de la Unidad Popular, la verdadera continuadora del Frente Popular y exitosamente, habría perfeccionado los logros de ésta. Ciertamente el primer gobierno de Aylwin, post dictadura, levantó un programa democratizador y reformador, apoyado por toda la izquierda y sectores de centro. Pero este programa fue pronto abandonado por los gobiernos siguientes y sobre todo en materias económicas, reemplazado por el proyecto neoliberal implantado por la dictadura, el cual incluso fue ampliado y profundizado. De allí, el desencanto de una gran parte de la población, el crecimiento de la oposición de izquierda y la crisis que se observa entre y dentro de los partidos de la Concertación.

La derecha económica y política fue duramente opositora a los gobiernos de Aguirre, Ríos, Ibáñez y Frei Montalva y enemiga mortal de la Unidad Popular. En cambio, con la Concertación ha utilizado diversas tácticas, desde la amenaza de la vuelta del pinochetismo hasta la adulación, levantando principalmente la llamada “política de los consensos”. Esta última se ha basado en la premisa de que aunque ha permanecido como una minoría electoral en los últimos setenta años, la derecha se adueñó de un poder de veto ilegítimo en el Congreso Nacional mediante los mecanismos antidemocráticos del sistema electoral binominal y las leyes “orgánicas” que impiden las reformas, debido al empleo del veto derechista.

El Frente Popular entrega valiosas enseñanzas para la actualidad, cuando el neoliberalismo transnacional se está derrumbando. Nació cuando el enemigo principal en todo el mundo era el nazifascismo y frente a él, las disputas entre los partidos obreros y los demócratas eran peligrosas, siendo necesaria la unidad política más amplia para enfrentarlo. Se fogueó en la lucha social y política contra las consecuencias del modelo económico y social del mismo tipo neoliberal actual, que predominó largamente en Chile, después de Balmaceda (1891) y hasta 1938. Durante ese período de “liberalismo económico” los chilenos soportaron varias crisis económicas, siendo la de 1929 a 1932 la más grave y profunda. El Frente Popular propuso buscar en el desarrollo de nuestros recursos naturales y humanos, la independencia económica que habíamos perdido con la crisis del salitre. Se puso en marcha la industrialización del país. Así se levantaron las primeras plantas hidroeléctricas, se exploró y descubrió el petróleo, se levantó la siderurgia con nuestro propio carbón y hierro, se impulsó la industria textil, la metalurgia. Se promovió la educación y la cultura nacional, bajo el lema presidencial de “gobernar es educar”. Así se desarrollaron las escuelas normales, las escuelas industriales y agrícolas. La Universidad de Chile creó la primera Orquesta Sinfónica y la primera Escuela de Teatro. Gabriela Mistral, Pablo Neruda y muchos creadores tuvieron el apoyo y reconocimiento del estado. El pueblo trabajador y la clase media alcanzaron alta representación en el Congreso.

Hoy, para afrontar el retraso político antidemocrático en que nos mantiene la constitución pinochetista, para acortar las enormes discriminaciones económicas y sociales entre una minoría opulenta y una mayoría que vive en la angustia o la inseguridad, se vuelve a plantear la urgencia de una nueva alianza social y política. La crisis económica que golpea a nuestras puertas no debe resolverse otra vez a costa de los más desprotegidos. El país está reclamando una Nueva Mayoría Nacional para un Nuevo Proyecto Nacional.


Fuente: Rebelión

Fotografía: Memoria Chilena